“ Ninguna hermana se queje de la comida” 13:15 p.m

“En la casa donde hay caridad, 

multiplica Dios los bienes”.

Madre María-Antonia de Jesús

  Vamos al refectorio, donde tenemos la comida más fuerte del día. Nunca comemos carne, a no ser cuando alguna está enferma. Pero nunca nos deja de cuidar la Providencia: la caridad de personas anónimas, o amigas y devotas de Nuestra Señora del Carmen, nos suministran más de lo que necesitamos. Y nos maravilla cuando, en los días de fiesta, ¡aparece algún postre inesperado que nos hace sonreír!... Alimentarnos para tener fuerzas para servir.




 Hora menor Sexta 1:00 p.m

“Es la llave maestra del cielo la caridad perfecta,

con Dios y sus prójimos”.

   Madre María-Antonia de Jesús

    Un alto en la jornada para alabar a Dios de nuevo todas juntas, recordando que esta es la hora del encuentro de Jesús con la samaritana “junto al brocal del pozo de Jacob”… También, por tratarse del mediodía, rezamos de nuevo la salutación angélica del Angelus.

        Tenemos luego un breve examen de conciencia… “Sed santos como vuestro Padre celestial es Santo” pero no es siempre fácil, somos de barro. No te preocupes, queda medio día para enderezar lo torcido...

  

                 

   

 “Mire con caridad las necesidades de las hermanas.”

“Como interiormente procure el alma vivir en Dios y sólo para Él,

todo se le hará fácil de llevar”.

Madre María-Antonia de Jesús


    Una hermana se ocupa de atender a las personas que vienen a nuestro torno, en busca de paz, de orientación o de consuelo, tantas personas que nos confían sus aflicciones, que nos piden un parecer, un consejo… Todas son acogidas en nuestro corazón con respeto, ternura y esperanza...

     Las hermanas más artistas dedican también su tiempo a la pintura, ¡no sólo cuadros primorosos, sino también lindas y simpáticas manualidades!; otras se ocupan del archivo; otras de la preparación de las celebraciones litúrgicas, las lecturas, los cantos del día…

      

                                                   




 Ayúdense con la labor de sus manos…

“Le llevo conmigo adonde quiera que vaya”.

Madre María-Antonia de Jesús



“Procurad no sean trabajos que os impidan estar con el Señor”, nos aconseja santa Teresa, para favorecer que podamos disponer de silencio y soledad que busca la compañía de Dios. Cuando trabajamos con las manos, nuestro corazón no se aparta de la presencia de Dios, nuestro centro, nuestro Todo: 
                  “¡le llevo conmigo adonde quiera que vaya…!”



 Trabajos que permitan pensar en Dios…

“Es Él muy amigo de almas humildes 

y que le sirvan con toda pobreza de espíritu 

y desnudez en viva fe”.

Madre María-Antonia de Jesús

  Cada hermana trabaja en soledad y en silencio, guardando en el corazón la palabra orada en la mañana. La cocinera del día prevé lo necesario para las comidas, la hermana enfermera atiende a las necesidades, otra hermana baja a la huerta a buscar la fruta, así como cualquier trabajo de la casa: el barrido, las limpiezas, un poquito de jardinería…etc.




              


Trabajos de la mañana 9:30 hasta 1:00 p.m  

“Las almas enamoradas del Sumo Bien 

nunca quisieran estar ociosas”.

Madre María-Antonia de Jesús

“Procure cada cual trabajar para dar de comer a sus hermanas” nos dice Santa Teresa. Así que nos dispersamos, ermitañas silenciosas, cada cual a su trabajo: la sacristana prepara “el recado” para la Misa y los floreros para la iglesia; la ropera lava y plancha la ropa; las hostieras confeccionan las formas para la Eucaristía.


          


                       

 



 Frugal desayuno 9:20 a.m

“No me detenía en nada,

 porque nada bastaba para satisfacer a mis deseos”.

Madre María-Antonia de Jesús

    En nuestro refectorio monástico, un sencillo desayuno de café con leche y pan abundante nos va a dar fuerzas para afrontar las horas de trabajo de la mañana. ¡Pero tampoco faltan ricas galletas con mermelada en los domingos y días de fiesta o solemnidad!




Celebración Eucarística 8:15 a.m.

“No sé qué codicia me había entrado,

porque todo me parecía poco para culto del divino Esposo”.

Madre María-Antonia de Jesús

   Y por fin...¡ la Eucaristía!: fuente y cumbre de nuestra jornada. El Señor adorado en fe durante la oración, ahora, en la Eucaristía, nos habla; ahora celebramos todo su Misterio Pascual. Como las mujeres en el Calvario, queremos participar de la cruz de Cristo, recoger su preciosa sangre para que no se pierda, gozarnos de su Resurrección…




        Recibir su Eucaristía es nuestra fuerza. La Acción de Gracias, hondamente prolongada, recoge todas las intenciones de oración que nos han pedido, las que conocemos, pero también las ignoradas, las de tantas personas que necesitarían nuestro recuerdo y nuestra comunión de amor...




¡Dulce Amigo!, ¡Dulce Esposo!; ¡Licor precioso!,

¡Dulce Amor! ...


 Oración silenciosa 7:20 a.m.

“¿Quién puede, fuera de este Dios,

llenar el vacío del mismo Dios? Solo Él puede”.

 Madre María-Antonia de Jesús


    

   Ante el sagrario, donde está “el Compañero nuestro en el Santísimo Sacramento”, como decía Santa Teresa, dedicamos una hora “para estar con Él”. Meditamos la Palabra que va a ser proclamada en la Eucaristía, y con Cristo, soñamos con despertar al mundo para la esperanza y la vida de la Gracia, la amistad con Dios.

   Santa Teresita de Lisieux exclamaba en una de sus más encendidas poesías: "Soledad necesitan los amantes, / para decirse su amor a todas horas..." (Vivir de amor).



Laudes 7:05 a.m

“Yo soy todo amor y sólo en amar me empleo.

Correspóndeme”.

Madre María-Antonia de Jesús 


  Una señal de la cruz sobre los labios, para abrir nuestra boca y santificar las palabras de este nuevo día, abre nuestra alabanza coral. Somos voz de la Iglesia y de la humanidad, que alaba y bendice a Dios, o que gime y suplica en su angustia, deseando que todos los pueblos le alaben.