Permitidme ahora que recoja, a modo de subrayado, las etapas previstas en el itinerario de la venerable para acercarse a la meta.[Edificio Espiritual]
Imagen cortesía freepik.
1) En referencias a la vida
purgativa:
[Encuadre] El amor que [el Hijo de tal Padre] nos
tenía y nos tiene, fue la causa que le movió a encarnar y hacerse hombre para
unirse con el mismo hombre siendo Dios, dándonos un alma racional adornada y
compuesta de tres potencias espirituales para conocer con el entendimiento a tal Dios
como tenemos, pensar en Él y en sus obras, como en los beneficios que recibimos
de su liberalísima mano, para darle infinitas gracias por ello. Nos dió
asimismo la memoria para acordarnos de ellos y del mismo Señor que nos crió. Nos dió
la potencia de la voluntad para que le amemos como Suma Bondad y a nuestros prójimos por Él.
Que a esto se encamina toda la labor y obra del entendimiento que en vistas a
lo que conoce, ya sea por sí sola con la luz divina, ya con la ayuda de las
cosas que le presenta la imaginación en estos principios, se dirige todo a
inflamar la voluntad en el amor y santo temor de su divino Esposo. Porque mal
me podré calentar si no me llego al fuego, en el que pone la leña el
entendimiento. Que como esto haga el entendimiento estará pronto el Espíritu
Santo con una centellica de su amor y prenderá en la leña y encenderá el fuego
del amor divino. Teniendo presente que sin trabajo no se coge fruto.
“Las que somos principiantes en el camino de la oración, nos toca
empezarlo por los primeros pasos de él y no por donde se acaba”. Alude
también con detalle al modo en que aprenden a volar los hijos de las
aves.
“Y me viene a la memoria que, aunque Dios perdonó a nuestro padre
Adán la culpa -en fuerza de su dolor y arrepentimiento- no le perdonó la pena;
y a mí se me ofrece que la pena fue decirle “Adán, trabaja y comerás con tu
sudor.” Cfr. Gn 3, 19. Sentencia que por analogía podemos aplicar a
nuestro esfuerzo por progresar en el espíritu. Utiliza
otra expresión muy familiar, “es preciso que toméis la escoba en mano “.
Los ejercicios de la primera pieza [ vía
purgativa] -según mi corto entender- como permanezcamos un poco de tiempo en
ellos, [Introduce concretamente los Novísimos]
nos servirán de purgar el alma que está (a modo de decir) como un diamante
en bruto y sin labrar, todo lleno de escoria, con cuya corteza de que está cubierto, no
se puede ver la hermosura de sus fondos. Hemos de imitar al platero que empieza
a labrar esa pieza con instrumento más basto y grosero, conque va echando fuera
aquella primera corteza o escoria con que está cubierta y, hasta que salga
fuera no coge otro más fino y delicado instrumento con que descubrir los fondos.
Cayendo
y levantando se anda dicho camino, alma mía incipiente...Lo que puedes hacer es comunicar a tu
padre espiritual lo que te pasa y los efectos que sacas de la oración, para que
con su prudencia, te ponga tasa en ellos, para que luego que acabes con la
labor de la primera vía, entres en la segunda, en la que labrará tu
entendimiento otra labor más prima con la luz del Espíritu Santo, que nos dé a
todos su ayuda y divina gracia para que así logremos las que suele dar a las
almas que van aprovechando en ella. Amén. Amén, Jesús.
2) En referencias a la vida
iluminativa:
En el
segundo estado y mansión donde ya entra el alma, le abre Dios nuestro Señor la
puerta para que vea con más luz de su entendimiento la sustancia de las figuras
corpóreas que antes su imaginación le ponía presente a él, le costaba tanto
trabajo el sacar su labor (como dicen) por muestra.
Con las
luces que el Señor va ilustrando al entendimiento, va el alma admirándose de la
mina del cielo que ha encontrado y asimismo se confunde delante de su Dios, en
ver que tan olvidada ha estado de conocer tantas verdades como de presente
conoce, por no haber levantado el corazón a su Señor, ni la mente a reconocer
las causas de sus apetitos y pasiones a fin de poner antes los remedios para
vencerlas con el favor de su Redentor Jesucristo, eterno Hijo de Dios y bien
nuestro.
[Proyección apostólica] [Quienes alcanzan
la iluminación] así como reciben la luz la dan a los demás, poniendo su cuidado
en que los otros -como se dice- coman el pan que le han dado para él y
del cual necesita todavía. Porque ya en este estado, recibe el agua -a modo de
decir- por arcaduces, que son las luces distintas que de muchas maneras envía
el Señor a su entendimiento, obrando él también con la misma luz.
Cfr. La escena con la samaritana (Jn 4, 1-45)
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