El Edificio Espiritual: Eco de mis Lecturas de las Obras de la madre María Antonia de Jesús (IV): Don Manuel Longo

Este es el último texto de la presentación de Don Manuel Longo acerca del Edificio Espiritual de la Madre María Antonia. 


                Cristo monjas Carmelitas de Montreal.
                

3) En referencia a la vía unitiva. 

Aquí voy a referirme más a la Autobiografía[1].

N.1  El sonido de la palabra unión, parece que es dar a entender que están estas almas siempre en glorias y comunicaciones dulces y suavísimas de su divino Esposo. Pues no, no es todo monte Tabor pues suele haber entreverados buenos calvarios y cálices que amargan mucho cuando Dios es servido[2].

N. 3 Dios ponga gracia en mi lengua para que acierte a decir algo de la oración que tengo ahora, aunque en sustancia ya queda dicho todo, porque a mi parecer no se puede este don infuso de oración explicar, como otros grados más bajos de oración, si no es que el alma se de a entender por los efectos. 

Y de estos ya he dicho lo que he podido con mi tosca lengua que se reducen a una gran desnudez de espíritu, como lo he dado a entender en lo que llevo dicho de no apetecer cosa fuera de Dios, ni desear cosa que Él no quiera, ni dejar de hacer lo que Él quiere, aunque se oponga todo el mundo en contra de él, téngalo a uno por malo, o por bueno, ¿qué se le da de nadie como a Dios tenga contento? Porque en esto tiene su gloria. Aunque el sujeto esté en oscuridad, si Dios está en gloria, ¿qué más gloria quiere que estar como Dios quiere?[3]

N.1 En mi oración , luego que me pongo en ella, me recoge el Señor y me llama a lo interior donde a mi parecer está continuamente, comunicándome muchas influencias de su amor, y causándome muchos efectos para que allí solo me emplee en amarle sin distraimiento de potencias, mirando sólo al que tengo presente, poniendo todos los afectos de mi voluntad en aquel purísimo Espíritu  que conoce en entendimiento sin imagen ni figura ni otras especies; que nada de esto es aquel sencillísimo Dios que no se me manifiesta por ninguna semejanza particular de Sí mismo, sino que me parece que es su mismo Ser lo que se comunica a mi alma y la recoge toda en sí como la esponja recoge el agua, y allí estoy, unida con Él por amor, sin hacer ni pensar en cosa particular más que estar amando a este divino y purísimo Espíritu que no tiene, en cuanto a su divinidad, ser de criatura[4].

Otras referencias a la vida unitiva. [Después de la vía purgativa], la que sigue la llamo iluminación, y después se sigue la tercera que llaman de unión; muchos y diferentes grados, mansiones y moradas, en que, como he dicho, va llevando el Esposo a las almas y subiéndolas de unas a las otras.

Y así, sólo a bulto voy diciendo y discurriendo lo que nuestro Señor me enseñe para obedecer, como he dicho a quién me lo manda[5].

 4) [Relativizando las diferencias estrictas] Y, sobre todo, si el alma ve que crece en las virtudes, ¿Qué importará el saber en qué grado está de su oración? Caminemos, hija mía, hasta lograr del Señor el conseguirlas todas en punto de perfección, que el saber otra cosa, eso se queda para el mismo Dios. Que nadie puede en esta vida mortal comprender el alto estado o grado de unión a que puede elevar el esposo al alma esposa suya, hasta verla en la gloria[6]

 

He dicho: Manuel Longa Pérez, 7-3-2026, Cuntis (Pontevedra)



[1]A. pág 789: XII. Unión con Dios: padecer y obrar

 [2]A. pág 789 s

 [3]A. pág. 792 s

 [4]A. pág. 793.  El Cap. XIII completa lo dicho en el anterior capítulo

 [5]EE pág. 87 s

 [6]EE pág. 88

 

 

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